Extraido del blog de Leo
Una de las pocas cosas con las que no hay que temer contagiarse es la risa. Ahora, investigadores creen haber descubierto por qué una risa sonora y abundante hace que otros comiencen a reír incluso si no alcanzaron a escuchar lo que la gatilló.Especialistas del University College London (UCL) y el Imperial College London descubrieron que los sonidos positivos, como la risa o los gritos de éxito o alegría, generan una respuesta en el cerebro de quien los escucha, según informó ayer la revista Neurology.Dicha respuesta se produce en la corteza pre motora, región que también se activa cuando sonreímos, lo que prepararía nuestros músculos faciales para reír. "Parece ser absolutamente cierto que si ríes, todo el mundo reirá contigo", dijo la doctora Sophie Scott, investigadora del Instituto de Neurociencias Cognitivas del UCL.En el estudio, voluntarios debían escuchar sonidos positivos, como risas o gritos de triunfo, y otros desagradables, como alaridos o arcadas, mientras su actividad cerebral era observada.Aunque todos los sonidos activaban la misma zona, los positivos tenían mayor impacto, lo que sugiere que serían más contagiosos que los negativos. Según el estudio, esto explicaría por qué frente a risas o gritos de éxito de otros, respondemos con una involuntaria sonrisa.Esta respuesta cerebral automática "nos ayudaría a interactuar socialmente y podría jugar un rol importante en la creación de fuertes lazos entre los individuos de un grupo", dice Scott.En forma paralela, un estudio publicado este mes en la "Revista Internacional de Psiquiatría en Medicina", comprueba científicamente que el sentido del humor beneficia la sobrevida de los pacientes críticos.Risa salvavidasLos investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y del Hospital San Olav en Trondheim estudiaron a 42 pacientes con insuficiencia renal crónica en fase terminal, quienes se dializaban regularmente cada semana. Todos respondieron a un cuestionario que incluía preguntas sobre el grado de avance de su enfermedad y otras destinadas a detectar su calidad de vida y sentido del humor. Por ejemplo, al describir una situación que para algunos podría ser divertida y a otros provocar fastidio, debían decir si ellos se reirían o no.Al cabo de dos años el 54% de los pacientes seguía con vida. "Un aumento significativo en la sobrevivida se debía a variables sicológicas, especialmente asociadas al sentido del humor", dicen los investigadores.Según el estudio, entre quienes puntuaban sobre la media en sentido del humor la probabilidad de sobrevivencia al cabo de dos años aumentaba en promedio 31%. Los autores concluyen que "el sentido del humor parece contribuir a enfrentar mejor la enfermedad y, por lo tanto, protege contra el deterioro provocado por sus efectos estresantes".


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